jueves, 29 de diciembre de 2011

de Muriel Troncoso


"Tempora mutantur et nos mutantur in illis"[1], dice un proverbio latino. El hecho inevitable de que los tiempos cambien, pareciera implicar a su vez la imposibilidad de que nosotros sigamos siendo los mismos. Además quién no quisiera mutar constantemente en estos tiempos de velocidad vertiginosa. Pero cuánto daríamos a veces por tener un minuto de paz, silencio, oscuridad y calma para meditar quién somos realmente. Porque en ocasiones nos sentimos más extraños y ajenos a nosotros mismos que lo que nos pueden resultar esas personas que pasan por nuestros ojos y oídos a través de la pantalla de televisión. Parece que en la época de la globalización saber quién es uno resulta cosa de intrépidos o de valientes. La vida nos pasa por delante en un segundo, un suspiro o un comercial. ¡Deténgala! Si en algo no debe perder el tiempo es en contarle a la vida qué quiere usted de ella...pero la vida, como toda mujer le pedirá algo a cambio. Las cosas no se regalan, dicen las mamás y tienen razón. Negocie con la vida, y recuerde que aunque los tiempos cambien, lo único que la vida nos pide es que sigamos siendo los mismos...para que eso que le pedimos en un principio, cuando lo consigamos, aunque demore y sea difícil, siga valiendo la pena.









[1] “Los tiempos cambian y nosotros cambiamos con ellos”. Proverbio latino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario