martes, 20 de diciembre de 2011


La verdad es que nunca les di mucha importancia a los animales. A partir, de que llegó Abril a nuestra casa, hace tres años, todo alrededor cambió; un caniche toy blanco de 45 días de vida, se quedó, de pronto, a vivir conmigo y con mi familia. Desde ese momento, mucha gente conocida se acercó y demostró un cariño muy especial al nuevo integrante. No sabía que tantas personas pudieran manifestar afecto a mi perro y a todos los animales en sí.  Es una realidad, que casi todas las familias tienen o tuvieron una mascota, pero me sorprendió ver cuántos, debido a ese motivo, habían desarrollado el amor a los animales. Sólo basta con mirar a nuestro alrededor cuando salimos, cuando vamos a otros lugares; por otra parte, pareciera que esto toma más y más vigencia con los años: anteriormente no era demasiado común, y hoy la mayor cantidad de las personas van acompañadas, en especial por perros.



   Sin embargo, esta tendencia actual entre la gente, no es lo que me sorprendió. Fue increíble darle, en de forma espontánea, una gran importancia y un lugar fundamental a Abril. Creo que no solamente para mí fue novedoso, sorprendió a muchos nuestro vínculo. Poco a poco, mi mascota fue reforzando mis visiones con respecto a mi existencia y me ayudó en mi enfermedad. Hay que tener en cuenta que la estadía de mi perro no fue a propósito, ni premeditadamente; aunque es lo más acertado, dicen. Muchos profesionales de la salud o no, pero que saben del tema, recomiendan incorporar a la vida de cualquier persona enferma animales domésticos y que no ocasionen peligro alguno para el ser humano. Generalmente se utilizan como un instrumento más de rehabilitación y muy eficiente, por cierto. Los animales y su relación con los individuos, a veces, superan al tratamiento. Aunque, para recuperar varias funciones perdidas y bloqueadas por afecciones complejas sirven estos métodos, no olvidemos que para una mejor comunicación también. Y yo lo pude comprobar “en vivo y en directo” como algunos dicen hablan. Sin ir a ningún lugar especial (que de los que hay de rehabitación con animales, también en nuestro país). Por suerte y gracias a un perro, pude, desde mi casa recuperarme y junto con a las indicaciones del médico, salir adelante.



   ¿Quién no leyó alguna vez un cuento o vio alguna película referente a estos particulares seres vivos? Años y años se destinó fueron destinados a su investigación, pero en este sentido no cabe duda que su ayuda es eficaz. Si bien, los seres humanos se diferencian de ellos por la inteligencia y otras características, desde el instinto, deliberadamente, pueden significar más en estas situaciones.



   Desde mi experiencia puedo asegurar que cualquier animal doméstico es importante infaltable en la recuperación de cualquier persona en enfermedades serias. Para mi es fue realmente algo que no ofrece dudas, y para muchos también lo está siendo, por suerte.

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