martes, 20 de diciembre de 2011

CuEnTOs....


“Continuidad de los parques”



Una novela, otra historia

El primer cuento del libro Final del Juego parecen dos. Julio Cortázar escribe un breve relato en el que nada es lo que parece.

“Continuidad de los parques” es una corta narración, que sorprende por su construcción perfecta en la que se plantean los límites de la ficción.

El protagonista principal de la historia se encuentra leyendo el final de una novela en donde se produce un asesinato. Más tarde, aquel suceso escapa del libro y pasa a formar parte de la realidad.  Sin embargo, la duda mayor gira en torno  de cuál es la realidad. Principalmente uno cuando lo lee se pregunta cuál es el personaje y cuál el lector. Y aquí radica el mayor tema. La constante ambigüedad acompaña a todo el relato. No basta con leer el texto nada más, hay que ponerle un gran énfasis al seguimiento de los detalles; perderse de uno significa no poder seguir el hilo a la historia.

Cortázar ronda los géneros fantásticos, policiales y realistas. Cambian en todo momento. El lector puede saber de ellos o no, sin embargo es totalmente evidente cómo el escritor hace que el personaje entre y salga de ellos por sus  acciones. Ese es el fuerte de Cortázar esta vez, y allí radica el éxito del cuento.

Dos historias cobran vida. La del asesinato en la novela y de otro en la realidad. Se puede interpretar así o todo como una continuación de lo lee el protagonista. Dueño de una estancia y de una gran casa en ella rodeada de árboles y parques. Se recuesta en sillón de terciopelo grande y comienza a leer su libro: “Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos”.  Así comienza todo y termina de una forma algo inesperada y con datos que son una sumatoria de detalles que dejan que el final lo delibere el lector.















































“La noche boca arriba”



¿Sueño o realidad?

En esta ocasión se da vida a un personaje accidentado en su moto. Cortázar escribe la historia y la va tejiendo desde una cama de hospital.



Gracias a un narrador que no se sabe quién es, pero conoce cada detalle, la historia del cuento comienza con una fuerza atrapante. Con mucho detalle el lector puede visualizar cada escena sucedida. Y eso es lo fundamental; el que lee debe prestarle suma atención a cada momento porque el relato se vuelve complejo a medida que pasan las oraciones.

Primero, el personaje principal, en el que gira todo el cuento, sufre un accidente en su moto por esquivar a una mujer que cruzaba la calle. Él mismo toma la palabra y describe todo lo que ocurre después. Ve cómo lo asisten, cómo lo llevan al hospital y habla de cada sentimiento después. Este personaje siente extrema fiebre y dolor, sin embargo la ambulancia no tarda en llegar y se lo lleva al hospital más cercano. Lo operan, ve a su brazo enyesado. Y en ese momento, se despliega otra historia en el medio de la otra: él es parte de una antigua tribu aborigen, los mosquetas. Debe correr porque la guerra se acerca, pero sus  enemigos lo capturan y van a matarlo.

Esta otra parte del cuento aparece y desaparece durante el relato. Se describe como producto de la fiebre, de un sueño; al menos así lo expresa el personaje.

Al final el chico vuelve a la sala del hospital, pero pronto cae dormido de nuevo. En sueños es el aborigen secuestrado que era antes y ve cuando sus captores lo llevan hasta un templo para matarlo.  Muere y piensa en que esa podría ser  esta la realidad y su accidente en moto con la noche en el hospital sueños, pesadillas, bellas escenas en su mente, “el tendido boca arriba con los ojos cerrados entre las hogueras”. No está seguro y así se siembra la duda en el lector.

Julio Cortázar da fin al cuento, pero deja pensando. Esa es una de sus principales características. Lo más importante es que todos los detalles encajen y las diversas interpretaciones son tan válidas. “La noche boca arriba” forma parte de su libro de cuentos Final del Juego,  publicado en 1956 y reeditado dos años más tarde. El autor de Bestiario y Rayuela presenta en esta ocasión uno de sus principales relatos lleno de sentimientos, hechos contundentes y detalles tan  reales y extraños a la vez, que no dejan que nadie pueda apartarse un segundo de sus líneas ni perderse el final.

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