martes, 20 de diciembre de 2011

CuEnToS...


“Esa Mujer”

¿Quién es ella?

El cuento de Rodolfo Wash, publicado en 1966 en “Los oficios terrestres”, con aristas reales que se asemeja a una simple entrevista no deja que nadie se pregunte si en realidad ocurrió o no.

Un narrador que nunca da su nombre y que pregunta, y un coronel, del que tampoco se conoce quién es, son los personajes principales de este texto. La intriga y el misterio aparecen a lo largo de las líneas en las que Walsh no deja ningún detalle suelto, todos encajan. El vacío alrededor de los nombres, no hay nombres en este relato. Tanto el entrevistador, como el militar entrevistado, el cuerpo de la mujer de la que hablan: nadie tiene nombres.

A lo largo de este cuento se descubren sentimientos y vivencias que hoy parecen olvidadas, pero de pronto reviven. Un periodista o una persona encargada de escribir se reúne con un militar, un coronel. La historia entre ellos se devela a través de las preguntas y respuestas. Todo parece que se hace alusión a la muerte de Eva Perón y a los episodios que siguieron.

La incertidumbre  se despliega  en los personajes y pronto el que lee se “pone en la piel” del periodista, del que pregunta. Sus ansias de saber más y más se hacen  tan evidentes que el lector quiere enterarse de todo también. Lo curioso es el entrecortamiento de las oraciones fieles a una entrevista oral, la que aparece en el texto. 

En un principio, no se entiende con exactitud el cuento, sin embargo Walsh hace que todo “cierre”.  El coronel, del que nunca se especifica su nombre ni que militar es, se muestra rudo, como si nada ni nadie le importará, aunque sí la “historia”. Lo que escriba el periodista va a ser tan fundamental y revelador que va a salvar la imagen del coronel: “Algún día se va a escribir la historia. A lo mejor la va a escribir usted  (…) y yo voy a quedar limpio”. Además, se emborracha en el relato, maldice, esconde datos y pide algunos papeles del entrevistador. Todo esto forman parte de la “atmosfera” del cuento;    Contextos posibles de climas de locura, entre dictaduras y gobiernos populares poco democráticos, represores que tampoco se destacan por respetar. Por último, el coronel termina hablando de esa mujer, una diosa, una reina, de extrema belleza y suya sólo suya.


“Las tres noches de Isaías Bloom”


Sueños, verdad y muerte

El cuento de Rodolfo Walsh que se hizo tan conocido por su atrapante trama y por sus aristas policiales

 Parecía un día tranquilo, por la mañana, hasta el comisario supo de un asesinato en una pensión cercana. Varios estudiantes de otras provincias y nacionalidades se hospedaban ahí, lo más cerca posible de la facultad.

Por  su descripción, las escenas  de la historia parecen situadas en Buenos Aires. El detalle, los diálogos y los pensamientos de cada personaje ponen deliberadamente en evidencia cada suceso y no dejan ningún concepto en duda. Sin olvidar, la familiaridad que se expresa; el que lee este cuento parece estar presente en ese lugar y conoce a cada persona que aparece en el relato.

“Eran las ocho de la mañana. El comisario había ordenado que nadie saliera de la pieza. Salieron todos. Se los encontraba en los pasillos, en la escalera, en la cocina. El ambiente era casi de jarana.”  Aquí se hace alusión a la enorme aglomeración de periodistas que acudieron a las puertas de la pensión. Un joven boliviano había sido asesinado de una cuchillada en el pecho, mientras dormía.  El comisario encargado del caso y su amigo periodista, Suárez, interrogaron a gente del lugar e investigaron arduamente siguiendo pistas para saber qué paso con Olmedo.

Muchas fueron las especulaciones hasta que dieron con el compañero de cuarto del joven asesinado, y ahí juntaron pistas e imaginaron toda la escena del crimen.  Isaías Bloom era un chico estudiante también de Psicología, que se hospedaba en la pensión. Él tenía sueños extraños y los anotaba, pero fueron más excéntricos aún las noches cercanas al crimen y en especial la anterior. Nunca se dio cuenta de nada, sin embargo sus extrañas visiones fueron vitales para que la verdad saliera a la luz. Por eso el nombre del cuento, “las tres noches de Isaías Bloom”, las más importantes, las que dieron el impulso necesario para describir el caso de la muerte de Olmedo.

“Ahí  va el colifa”  Isaías era  un loco para el comisario y para Suárez. Pero que necesario que fueron sus dichos. Los encargados de la investigación dieron una conferencia de prensa explicando la sucesión de los hechos que rodearon al asesinato.

 La omisión de nombres, característica del escritor,  la aparición inesperada de personajes y pistas que se cuelan en un relato extremadamente policial. Uno de los primeros de Walsh pero no por eso menos atrapante.



Las aventuras de las pruebas de imprenta


¿Quién es el asesino?

La novela corta de Rodolfo Walsh como una obra póstuma del género policial.



Todo comienza en la editorial Corsario, en plena Avenida de Mayo. A medida que pasan las hojas pareciera que se distingue cada detalle; es increíble cómo los objetos, el entorno entero es totalmente real. Walsh no se aleja de esto ni un segundo durante el transcurso del texto y de esta forma lo hace tan fácil de imaginar, que no importan los años; el tiempo en sí no es uno de los protagonistas para él que lo lee, nada parece tan lejano, pero será definitivo para los personajes que viven esta historia.

Por medio, de un narrador que no se presenta, se sabe cada paso. Walsh habla y describe sin cesar cada movimiento que después será fundamental para el esclarecimiento de un caso. El de Raimundo Morel, un escritor que antes de publicar su nuevo libro muere en su propia casa en circunstancias algo extrañas.

Una vez que abandona a su amigo Daniel Hernández, Morel aparece con un tiro en la sien, cuando estaba en su escritorio después de todo un día de trabajo. El comisario encargado del caso resulta ser amigo de Daniel también y junto a él investigan, reúnen pistas, testimonios. En un principio, un accidente con un arma que se disparó mientras estaba siendo limpiada ocasiono el triste desenlace. Así pasaron los días, sin embargo fue Daniel quién descubre el asesinato a su pobre amigo.

El final es sumamente atrapante, como la historia en sí. ¿Quién iba a decir que Morel había sido cruelmente asesinado, después de un plan magistral? Tan perfecto que tenía confundido a todos y la teoría del accidente no podía contradecirse.

Aquí Walsh da su toque. Esta novela por corta que sea no tiene nada que envidiarle a otras exclusivas y de las mejores del género. Con aristas policiales, reales y hasta dramáticas, el autor de La aventura de las pruebas de imprenta nos acerca al mundo de la escritura, de la edición de libros y del repentino suceso que dio fin a la vida de uno de los protagonistas.


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