“Esa Mujer”
¿Quién es ella?
El cuento de Rodolfo Wash, publicado en 1966 en “Los oficios terrestres”,
con aristas reales que se asemeja a una simple entrevista no deja que nadie se
pregunte si en realidad ocurrió o no.
Un narrador que nunca da su nombre y
que pregunta, y un coronel, del que tampoco se conoce quién es, son los personajes
principales de este texto. La intriga y el misterio aparecen a lo largo de las
líneas en las que Walsh no deja ningún detalle suelto, todos encajan. El vacío
alrededor de los nombres, no hay nombres en este relato. Tanto el
entrevistador, como el militar entrevistado, el cuerpo de la mujer de la que
hablan: nadie tiene nombres.
A lo largo de este cuento se
descubren sentimientos y vivencias que hoy parecen olvidadas, pero de pronto
reviven. Un periodista o una persona encargada de escribir se reúne con un
militar, un coronel. La historia entre ellos se devela a través de las
preguntas y respuestas. Todo parece que se hace alusión a la muerte de Eva
Perón y a los episodios que siguieron.
La incertidumbre se despliega
en los personajes y pronto el que lee se “pone en la piel” del
periodista, del que pregunta. Sus ansias de saber más y más se hacen tan evidentes que el lector quiere enterarse
de todo también. Lo curioso es el entrecortamiento de las oraciones fieles a una
entrevista oral, la que aparece en el texto.
En un principio, no se entiende con
exactitud el cuento, sin embargo Walsh hace que todo “cierre”. El coronel, del que nunca se especifica su nombre
ni que militar es, se muestra rudo, como si nada ni nadie le importará, aunque
sí la “historia”. Lo que escriba el periodista va a ser tan fundamental y
revelador que va a salvar la imagen del coronel: “Algún día se va a escribir la
historia. A lo mejor la va a escribir usted
(…) y yo voy a quedar limpio”. Además, se emborracha en el relato,
maldice, esconde datos y pide algunos papeles del entrevistador. Todo esto
forman parte de la “atmosfera” del cuento;
Contextos posibles de climas de
locura, entre dictaduras y gobiernos populares poco democráticos, represores
que tampoco se destacan por respetar. Por último, el coronel termina hablando
de esa mujer, una diosa, una reina, de extrema belleza y suya sólo suya.
“Las tres noches de Isaías Bloom”
Sueños,
verdad y muerte
El cuento de Rodolfo Walsh que se hizo tan conocido por su atrapante
trama y por sus aristas policiales
Parecía un día tranquilo, por la mañana, hasta
el comisario supo de un asesinato en una pensión cercana. Varios estudiantes de
otras provincias y nacionalidades se hospedaban ahí, lo más cerca posible de la
facultad.
Por su descripción, las escenas de la historia parecen situadas en Buenos
Aires. El detalle, los diálogos y los pensamientos de cada personaje ponen
deliberadamente en evidencia cada suceso y no dejan ningún concepto en duda.
Sin olvidar, la familiaridad que se expresa; el que lee este cuento parece
estar presente en ese lugar y conoce a cada persona que aparece en el relato.
“Eran las ocho de la mañana. El
comisario había ordenado que nadie saliera de la pieza. Salieron todos. Se los
encontraba en los pasillos, en la escalera, en la cocina. El ambiente era casi
de jarana.” Aquí se hace alusión a la
enorme aglomeración de periodistas que acudieron a las puertas de la pensión.
Un joven boliviano había sido asesinado de una cuchillada en el pecho, mientras
dormía. El comisario encargado del caso
y su amigo periodista, Suárez, interrogaron a gente del lugar e investigaron
arduamente siguiendo pistas para saber qué paso con Olmedo.
Muchas fueron las especulaciones
hasta que dieron con el compañero de cuarto del joven asesinado, y ahí juntaron
pistas e imaginaron toda la escena del crimen. Isaías Bloom era un chico estudiante también
de Psicología, que se hospedaba en la pensión. Él tenía sueños extraños y los
anotaba, pero fueron más excéntricos aún las noches cercanas al crimen y en
especial la anterior. Nunca se dio cuenta de nada, sin embargo sus extrañas
visiones fueron vitales para que la verdad saliera a la luz. Por eso el nombre
del cuento, “las tres noches de Isaías Bloom”, las más importantes, las que
dieron el impulso necesario para describir el caso de la muerte de Olmedo.
“Ahí
va el colifa” Isaías era un loco para el comisario y para Suárez. Pero
que necesario que fueron sus dichos. Los encargados de la investigación dieron
una conferencia de prensa explicando la sucesión de los hechos que rodearon al
asesinato.
La omisión de nombres, característica del
escritor, la aparición inesperada de
personajes y pistas que se cuelan en un relato extremadamente policial. Uno de
los primeros de Walsh pero no por eso menos atrapante.
Las aventuras de las pruebas de imprenta
¿Quién es el asesino?
La novela corta de
Rodolfo Walsh como una obra póstuma del género policial.
Todo comienza en la editorial
Corsario, en plena Avenida de Mayo. A medida que pasan las hojas pareciera que
se distingue cada detalle; es increíble cómo los objetos, el entorno entero es
totalmente real. Walsh no se aleja de esto ni un segundo durante el transcurso
del texto y de esta forma lo hace tan fácil de imaginar, que no importan los
años; el tiempo en sí no es uno de los protagonistas para él que lo lee, nada
parece tan lejano, pero será definitivo para los personajes que viven esta
historia.
Por medio, de un narrador que no se
presenta, se sabe cada paso. Walsh habla y describe sin cesar cada movimiento
que después será fundamental para el esclarecimiento de un caso. El de Raimundo
Morel, un escritor que antes de publicar su nuevo libro muere en su propia casa
en circunstancias algo extrañas.
Una vez que abandona a su amigo
Daniel Hernández, Morel aparece con un tiro en la sien, cuando estaba en su
escritorio después de todo un día de trabajo. El comisario encargado del caso
resulta ser amigo de Daniel también y junto a él investigan, reúnen pistas,
testimonios. En un principio, un accidente con un arma que se disparó mientras
estaba siendo limpiada ocasiono el triste desenlace. Así pasaron los días, sin embargo
fue Daniel quién descubre el asesinato a su pobre amigo.
El final es sumamente atrapante, como
la historia en sí. ¿Quién iba a decir que Morel había sido cruelmente
asesinado, después de un plan magistral? Tan perfecto que tenía confundido a
todos y la teoría del accidente no podía contradecirse.
Aquí Walsh da su toque. Esta novela
por corta que sea no tiene nada que envidiarle a otras exclusivas y de las
mejores del género. Con aristas policiales, reales y hasta dramáticas, el autor
de La aventura de las pruebas de imprenta
nos acerca al mundo de la escritura, de la edición de libros y del
repentino suceso que dio fin a la vida de uno de los protagonistas.
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