¿Quién no se pregunto eso alguna vez? En broma la mayoría de
las veces sin embargo, Sócrates no lo dijo con ese sentido. El antiguo filósofo
griego creó esta frase para demostrar que él sabia de su ignorancia, así que de
esa forma era sabio; los demás no sabían de su estado; el hombre debía conocerse
a sí mismo.
Platón, su discípulo, plasmó estas palabras en sus escritos,
“La apología de Sócrates” en ella relata el juicio, la condena y la posterior
muerte de su maestro.
Lo irónico es que
tantos años después se siga utilizando este pensamiento aunque, otra vez vemos
como el tiempo modificó su sentido. Su iniciador lo dijo frente a muchas
personas de una forma totalmente distinta, con otro fin que no es el mismo de ahora.
Cuando vayamos a utilizarla ya sabemos lo que además significó; resulta importantísimo
saber de donde y porqué decimos lo que decimos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario