Las ruinas circulares
¿Sueños?
El cuento fue publicado por Jorge Luis
Borges en 1944, y agregado en Ficciones, uno de sus libros más exitosos.
Las ruinas
circulares relata la historia de un hombre, un soñador, de un mago (así se lo
llama). Un hombre que llega en una canoa de bambú al anochecer de un lugar que
no se especifica nunca.
Borges, gracias
a la voz de un narrador en tercera persona conoce muy bien cada paso de la
historia, ubica con detenimiento al lector. Que se siente confundido por la
cantidad de metáforas que se desarrollan, simbolismos y palabras que siempre
quieren decir otra cosa.
Todo comienza
con la llegada del hombre, herido, a una especie de templo antiguo con ruinas,
que forman un círculo. Sueña, al menos así lo expresa, con otros hombres, pero
uno en especial, al que él mismo llama hijo, y con su existencia. Sin embargo,
tantas dudas rodean al relato. El hombre parece estar emergido en una
estructura irreal, fantástica. El autor demuestra de forma irónica la fortaleza
de la ficción, llegando a los límites de la lógica.
Entonces, nadie
puede dejar pasar este brillante cuento, que lleva a la intriga y no deja que
el lector se aparte ni un segundo de la lectura. Sin despegarse de ella con una
metáfora principal que puede alcanzar tintes religiosos.
El Aleph
Real o no
El ultimo cuento de Jorge Luis Borges de
su libro El Aleph publicado en 1949 y reeditado en 1974.
¿Es preciso
pensar en la realidad cuando leemos este texto? La respuesta es sí; no se puede
optar por obviar esta pregunta, que a su vez plantea un claro caso filosófico
que no hay ser humano en este mundo, que no lo puso en duda.
Se comienza
narrando el descubrimiento del personaje Borges (sí él mismo) de un objeto de
objetos en la casa de su antigua amada Beatriz Viterbo. Esta esfera de dos a
tres centímetros de diámetro en el sótano de una vieja casa en la calle Garay,
Buenos Aires, es el espejo y centro de todas las cosas, en el cual todo
confluye y se refleja, a la vez y sin sobre posición. La cantidad de alusiones
es innumerable; bien podría ser el propio universo, como lo dice el narrador,
sin embargo se deja a la libre opción.
Es curioso, como
además de infundir una duda principal de nuestra existencia, se puede percibir
con certeza la cantidad de señales que lo dejan pensando a uno. Y la pregunta
de si es real o no todo lo que pasa cobra más importancia. Nada se entiende
pero todo cierra en el relato. Sólo Borges puede aportar esta indicción fantástica o no de la presencia del
Aleph.
El Aleph es un
objeto, que deja ver imágenes infinitas. El nombre hace alusión a la primera
letra del alfabeto hebreo, sin embargo no es seguro. Supociones e intrigas
colman a la obra, que no puede dejar de leerse y de releerse.
Juan
Muraña
“Conoció el sabor de la muerte, después
fue un cuchillo”
El quinto cuento del Informe de Brodie,
el libro de Jorge Luis Borges, fue publicado en 1970. Basa su historia en la
ética de los seres humanos y sobre todo de la de Juan, y los hechos que lo
llevaron a su fatal desenlace.
¿Quién puede
juzgar a un hombre así? Fue criado de una forma cruel y de esa manera actuaba.
Es difícil comprender al principio la vida de Juan Muraña contada a lo largo de
este cuento. Lo cruel de sus actos lleva a nuestro protagonista a ser temido,
fuerte y asesino. Todo lo soluciona de esta manera, pero nadie se anima a
juzgarlo, quizá por temor, por respeto; yo pienso que porque era su forma
característica de reaccionar ante las ofensas.
La historia
comienza con una charla ocasional con Emilio Trápani, quien le revela a Borges
(que otra vez aparece en la piel de un personaje) que era el sobrino de Juan
Muraña y que su historia podría resultar interesante. Trápani narra su
infancia, cuando Juan Muraña ya había muerto y sólo quedaba viva su viuda,
Florentina. La mujer había quedado trastornada después de la muerte de su
esposo, y vivía junto a su hermana, la madre de Emilio, y su sobrino en una
casa alquilada propiedad de un
hombre apellidado Luchessi. Un día, la madre de Emilio no logra reunir el
dinero para pagar la renta, por lo que el casero amenaza con obligarlos a
desalojar la casa. Florentina insiste con que Juan no permitiría que Luchessi
los echase, ya que creía que aún estaba vivo. Poco tiempo después, la madre de
Emilio lo envía a la casa del casero a pedir una prórroga de pago, pero al
llegar descubre que el hombre había muerto: lo habían asesinado a puñaladas.
Durante meses Florentina afirma que Juan los había protegido y se había
vengado, pero una tarde en que Emilio decide ir a la habitación de su tía ésta
le muestra un cuchillo perteneciente a su difunto esposo y así el joven
comprende que ella había efectuado el asesinato, movida por el odio, por la
locura y, tal vez, por el amor. Borges
cierra la historia dando a entender que, en cierta forma, Muraña aún vivía en
el cuchillo, el cual luego pasaría a ser una simple memoria y ya más tarde, el
olvido.
Pareciera que
todo alrededor de Juan se asemejaba y su viuda, que no reconocía su muerte,
pasaba horas llorándolo y hasta lo hacía revivir. Entonces, Florentina se
convierte en un ser que sólo piensa en su marido y en recuerdo a él actúa. No
se la puede juzgar tampoco, ya que no parece tan culpable de todo hasta el
final. Borges hace que el lector se sumerja en la vida de Juan Muraña, de su
triste mujer y del mismo Emilio, quien relata la historia.
Juan Muraña fue publicado
junto a once cuentos más que conforman, como ya dijimos El Informe de Brodie. Un libro de cuentos que a través de relatos
sencillos y directos nos sumergen en la vida de distintos personajes y sus
particulares historias de vida.
La casa de
Asterión
¿Mito o realidad?
En este corto texto su escritor, Jorge
Luis Borges, no sólo da cuenta de un mito famoso sino que se aventura a contar
los sentimientos más arraigados del protagonista, desde una mirada peculiar y
nunca pensada.
A través del propio
personaje principal, Borges habla de una especie de monstruo, que no se cree así,
solo y desamparado. Sin cariño alguno cree que sus padres lo dejaron encerrado
en la torre de la que algún día lo sacaran. Tan inocente y tan bueno el mino
tauro, que coincide con el mito griego de Ariadna y Teseo, nos acerca, como
lectores a un sector inimaginable y poco frecuente. En este cuento no tenemos
más opción que ponernos en la piel de la criatura. De la que al principio, no
sabemos nada de él pero pronto Borges
nos acerca.
El relato entero
pertenece a Asterión, que describe su casa, sus vivencias, sus sentimientos. No
entiende porque está solo y aislado, tampoco conoce que hay fuera de la torre
ni quién es él con certeza.
Asterión es un personaje
torpe, sumergido en una latente soledad y nostalgia, que no le deja comprender
porque los otros lo desprecian. Mitad toro, mitad hombre como el mito lo
describe relata con tristeza sus pocos contactos con otros y menciona “Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que
yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías
de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno
tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos” y más tarde se pregunta si
correrá con esta suerte, algún día, él mismo. ¿Verá a alguien igual?
Algún día quizá, sin embargo sólo queda mirar cómo
termina la historia de Ariadna y Teseo, al que Borges recurre como sólo él la podría
describir.
“La forma de la espada-Tema del traidor y del héroe”
Todo
al revés
En
esta ocasión, Jorge Luis Borges pretende dar cuenta de las historias de dos
aventureros, que buscan redimir su destino, sin ser juzgados por los demás.
Los dos cuentos del libro “Ficciones” resaltan la extrema
necesidad del autor de dar a conocer las versiones opuestas a los hechos. No en
el sentido de lo contrario, sino gracias a la visión de los protagonistas, de
la forma que los llevó a actuar. La acción es fundamental, a través de ella se
ven otros puntos de vista, que quizá hasta justifican a los personajes.
En “La forma de la espada” Borges interfiere en el relato
y cuenta la historia que un “Ingles”, así lo llaman, le cuenta una noche en una
estancia (La Colorada). Este Ingles toma la palabra y en primera persona, en
determinada parte del relato, habla de sus antiguos días de revolucionario en
Irlanda y su especial relación con Vincent Moon. Lo más curioso que recién el
final de la narración el mismo personaje, contó la historia al revés y dicho
Vincent Moon resulta ser él mismo.
Por otro lado, en “Tema de traidor y del héroe” se habla
de Kilpatrick cuando es condenado a muerte. Aquí, el autor describe los días
del protagonista, gracias a un narrador que sabe a la perfección todos los detalles
que rondan la historia. Junto a un paralelismo a lo ocurrido con Julio Cesar
(famosa narración de épocas griegas), el lector, de nuevo, se entera de lo
ocurrido, sin embargo desde una óptica que hace, que el hombre en cuestión
termine siendo “el bueno” de cada situación.
Borges escribe sobre dos historias comunes, de clara sencillez,
sin embargo de una manera tan cautivadora, que no se dejan de leer hasta el
final. Paradójicamente, el autor
pretende hacer sentir “en carne propia” los detalles más íntimos, y que sólo
sus protagonistas perciben. Así, el que lee estos textos, entiende y ocupa el
doloroso lugar de cada personaje; en este caso el de los principales.
Los cuentos se encuentran en el libro “Ficciones”, uno de
los más famosos de Jorge Luis Borges; con el obtiene en 1961 el Premio Fomentor
otorgado por editores de Alemania, España, Estados Unidos, Francia, Inglaterra
e Italia. “La forma de la espada y Tema del traidor y del héroe” son dos
cuentos publicados en 1946, en la segunda parte del libro.
“Biografía de Tadeo Isidoro Cruz-El fin”
Algo
más
Hernández
escribió el “Martin Fierro”, pero Borges lo completa. Imaginar partes no
contadas es el motivo esencial que da sentido a estos dos cuentos.
Ante todo es
fundamental saber del famoso libro “Martin Fierro”, contado en prosa, marca el canon
literario de la época y en estos días, sin dudas. Habla de la vida de este mítico
personaje, un afligido gaucho expulsado de sus tierras, que se aventura una y
otra vez hasta encontrarle un sentido a su vida. Beatriz Sarlo en su libro
“Borges, un escritor en las orillas” suma datos de esta obra y porqué Borges se
sumerge en este mundo: “Martin Fierro se transmutaba en texto canónico y su
personaje en un paradigma de virtudes nacionales, gracias a una lectura que
pasaba por alto lo que Borges señaló muchas veces: que Martin Fierro no era
precisamente un hombre lleno de virtudes, sino un desertor, acompañado por la
mala suerte, provocador de duelos sin motivos y habitante de tolderías indias que
huía de la justicia”. Jorge Luis Borges escribe varios ensayos, prólogos e
ediciones del poema en 1958 y a partir de ahí, le dedica algunos de sus
relatos, con por ejemplo los cuentos que nos conciernen esta vez.
“Biografía de
Tadeo Isidoro Cruz” es un cuento narrado desde la visión del mismo Cruz, sargento
de policía en “Martin Fierro”. Curiosamente, Hernández nunca previo esta escena,
sin embargo es Borges quien lo hace el protagonista en este cuento. El autor
escribe, que “Martin Fierro” es un libro insigne, para todos. Y esa es la
razón; por eso toma una parte del libro y la transforma en cuento desde una
mirada distinta, totalmente opuesta a la narrada por el mismo Martin Fierro.
Gracias a la primera persona Borges nos acerca al mundo del célebre sargento y
de lo que siente y cómo actúa.
Por otro lado,
en “El Fin” se habla de la muerte en duelo de Martin Fierro. “El Fin” es el que
cierra narrativamente el siglo gauchesco de las obras de Borges corrigiendo al
precursor e imaginando escenas nunca contadas en “Martin Fierro”. El cuento
narra un duelo, que inicialmente se traduce en una contraposición de payadas
con un hombre de tez morena. En el “Martin Fierro” queda sin resolución una
deuda de sangre en la que Fierro había matado al hermano del moreno. Pero, Hernández
no se ocupa de esto, entonces Borges toma esto y escribe el día en que famoso protagonista
muere. Fierro, sabe que va a morir y que esta deuda será saldada en algún
momento; así que ni bien comienza a pelear con el moreno sabe que es el fin. Y
éste debía encontrar a Fierro y hacerle pagar su deuda. El cuento de Borges
transcurre en una pulpería donde el moreno espera a Fierro: “Sin alzar los ojos del instrumento, donde parecía buscar algo, el
negro dijo con dulzura: -ya sabía yo señor, que podía contar con usted. El otro
con vos áspera replicó: -y yo una porción de días te hice esperar, pero aquí he
venido”. Afuera del lugar pelean y Fierro muere de una puñalada; el moreno,
sin ánimos de festejo, se va.
A través de
estos cuentos Borges nos acerca cada vez más a la vida del legendario
personaje, que tanto marcó nuestra literatura. Aquí no caben dudas de ningún
detalle librado al azar en el libro de Hernández. Quizá desde un cálido
homenaje el autor de “Ficciones”, libro que contiene los dos cuentos vistos, juega
a completar, a reinterpretar el “Martin Fierro”, uno de sus preferidos,
asegura Beatriz Sarlo en su libro, en el que dedica toda su extensión al autor
argentino nacido en 1899.

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