jueves, 22 de diciembre de 2011

MáS CuEnToS..................


Las ruinas circulares



¿Sueños?



El cuento fue publicado por Jorge Luis Borges en 1944, y agregado en Ficciones, uno de sus libros más exitosos.



Las ruinas circulares relata la historia de un hombre, un soñador, de un mago (así se lo llama). Un hombre que llega en una canoa de bambú al anochecer de un lugar que no se especifica nunca.

Borges, gracias a la voz de un narrador en tercera persona conoce muy bien cada paso de la historia, ubica con detenimiento al lector. Que se siente confundido por la cantidad de metáforas que se desarrollan, simbolismos y palabras que siempre quieren decir otra cosa.

Todo comienza con la llegada del hombre, herido, a una especie de templo antiguo con ruinas, que forman un círculo. Sueña, al menos así lo expresa, con otros hombres, pero uno en especial, al que él mismo llama hijo, y con su existencia. Sin embargo, tantas dudas rodean al relato. El hombre parece estar emergido en una estructura irreal, fantástica. El autor demuestra de forma irónica la fortaleza de la ficción, llegando a los límites de la lógica.

Entonces, nadie puede dejar pasar este brillante cuento, que lleva a la intriga y no deja que el lector se aparte ni un segundo de la lectura. Sin despegarse de ella con una metáfora principal que puede alcanzar tintes religiosos.





El Aleph

Real o no

El ultimo cuento de Jorge Luis Borges de su libro El Aleph publicado en 1949 y reeditado en 1974.

¿Es preciso pensar en la realidad cuando leemos este texto? La respuesta es sí; no se puede optar por obviar esta pregunta, que a su vez plantea un claro caso filosófico que no hay ser humano en este mundo, que no lo puso en duda.

Se comienza narrando el descubrimiento del personaje Borges (sí él mismo) de un objeto de objetos en la casa de su antigua amada Beatriz Viterbo. Esta esfera de dos a tres centímetros de diámetro en el sótano de una vieja casa en la calle Garay, Buenos Aires, es el espejo y centro de todas las cosas, en el cual todo confluye y se refleja, a la vez y sin sobre posición. La cantidad de alusiones es innumerable; bien podría ser el propio universo, como lo dice el narrador, sin embargo se deja a la libre opción.

Es curioso, como además de infundir una duda principal de nuestra existencia, se puede percibir con certeza la cantidad de señales que lo dejan pensando a uno. Y la pregunta de si es real o no todo lo que pasa cobra más importancia. Nada se entiende pero todo cierra en el relato. Sólo Borges puede aportar esta  indicción fantástica o no de la presencia del Aleph.

El Aleph es un objeto, que deja ver imágenes infinitas. El nombre hace alusión a la primera letra del alfabeto hebreo, sin embargo no es seguro. Supociones e intrigas colman a la obra, que no puede dejar de leerse y de releerse.







Juan Muraña

“Conoció el sabor de la muerte, después fue un cuchillo”



El quinto cuento del Informe de Brodie, el libro de Jorge Luis Borges, fue publicado en 1970. Basa su historia en la ética de los seres humanos y sobre todo de la de Juan, y los hechos que lo llevaron a su fatal desenlace.

¿Quién puede juzgar a un hombre así? Fue criado de una forma cruel y de esa manera actuaba. Es difícil comprender al principio la vida de Juan Muraña contada a lo largo de este cuento. Lo cruel de sus actos lleva a nuestro protagonista a ser temido, fuerte y asesino. Todo lo soluciona de esta manera, pero nadie se anima a juzgarlo, quizá por temor, por respeto; yo pienso que porque era su forma característica de reaccionar ante las ofensas.

La historia comienza con una charla ocasional con Emilio Trápani, quien le revela a Borges (que otra vez aparece en la piel de un personaje) que era el sobrino de Juan Muraña y que su historia podría resultar interesante. Trápani narra su infancia, cuando Juan Muraña ya había muerto y sólo quedaba viva su viuda, Florentina. La mujer había quedado trastornada después de la muerte de su esposo, y vivía junto a su hermana, la madre de Emilio, y su sobrino en una casa alquilada propiedad de un hombre apellidado Luchessi. Un día, la madre de Emilio no logra reunir el dinero para pagar la renta, por lo que el casero amenaza con obligarlos a desalojar la casa. Florentina insiste con que Juan no permitiría que Luchessi los echase, ya que creía que aún estaba vivo. Poco tiempo después, la madre de Emilio lo envía a la casa del casero a pedir una prórroga de pago, pero al llegar descubre que el hombre había muerto: lo habían asesinado a puñaladas. Durante meses Florentina afirma que Juan los había protegido y se había vengado, pero una tarde en que Emilio decide ir a la habitación de su tía ésta le muestra un cuchillo perteneciente a su difunto esposo y así el joven comprende que ella había efectuado el asesinato, movida por el odio, por la locura y, tal vez, por el amor. Borges cierra la historia dando a entender que, en cierta forma, Muraña aún vivía en el cuchillo, el cual luego pasaría a ser una simple memoria y ya más tarde, el olvido.

Pareciera que todo alrededor de Juan se asemejaba y su viuda, que no reconocía su muerte, pasaba horas llorándolo y hasta lo hacía revivir. Entonces, Florentina se convierte en un ser que sólo piensa en su marido y en recuerdo a él actúa. No se la puede juzgar tampoco, ya que no parece tan culpable de todo hasta el final. Borges hace que el lector se sumerja en la vida de Juan Muraña, de su triste mujer y del mismo Emilio, quien relata la historia.

Juan Muraña fue publicado junto a once cuentos más que conforman, como ya dijimos El Informe de Brodie. Un libro de cuentos que a través de relatos sencillos y directos nos sumergen en la vida de distintos personajes y sus particulares historias de vida.





La casa de Asterión



¿Mito o realidad?



En este corto texto su escritor, Jorge Luis Borges, no sólo da cuenta de un mito famoso sino que se aventura a contar los sentimientos más arraigados del protagonista, desde una mirada peculiar y nunca pensada.

A través del propio personaje principal, Borges habla de una especie de monstruo, que no se cree así, solo y desamparado. Sin cariño alguno cree que sus padres lo dejaron encerrado en la torre de la que algún día lo sacaran. Tan inocente y tan bueno el mino tauro, que coincide con el mito griego de Ariadna y Teseo, nos acerca, como lectores a un sector inimaginable y poco frecuente. En este cuento no tenemos más opción que ponernos en la piel de la criatura. De la que al principio, no sabemos nada  de él pero pronto Borges nos acerca.

El relato entero pertenece a Asterión, que describe su casa, sus vivencias, sus sentimientos. No entiende porque está solo y aislado, tampoco conoce que hay fuera de la torre ni quién es él con certeza.

Asterión es un personaje torpe, sumergido en una latente soledad y nostalgia, que no le deja comprender porque los otros lo desprecian. Mitad toro, mitad hombre como el mito lo describe relata con tristeza sus pocos contactos con otros y menciona “Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos” y más tarde se pregunta si correrá con esta suerte, algún día, él mismo. ¿Verá a alguien igual?

Algún día quizá, sin embargo sólo queda mirar cómo termina la historia de Ariadna y Teseo, al que Borges recurre como sólo él la podría describir.

“La forma de la espada-Tema del traidor y del héroe”

Todo al revés

En esta ocasión, Jorge Luis Borges pretende dar cuenta de las historias de dos aventureros, que buscan redimir su destino, sin ser juzgados por los demás.

Los dos cuentos del libro “Ficciones” resaltan la extrema necesidad del autor de dar a conocer las versiones opuestas a los hechos. No en el sentido de lo contrario, sino gracias a la visión de los protagonistas, de la forma que los llevó a actuar. La acción es fundamental, a través de ella se ven otros puntos de vista, que quizá hasta justifican a los personajes.

En “La forma de la espada” Borges interfiere en el relato y cuenta la historia que un “Ingles”, así lo llaman, le cuenta una noche en una estancia (La Colorada). Este Ingles toma la palabra y en primera persona, en determinada parte del relato, habla de sus antiguos días de revolucionario en Irlanda y su especial relación con Vincent Moon. Lo más curioso que recién el final de la narración el mismo personaje, contó la historia al revés y dicho Vincent Moon resulta ser él mismo.

Por otro lado, en “Tema de traidor y del héroe” se habla de Kilpatrick cuando es condenado a muerte. Aquí, el autor describe los días del protagonista, gracias a un narrador que sabe a la perfección todos los detalles que rondan la historia. Junto a un paralelismo a lo ocurrido con Julio Cesar (famosa narración de épocas griegas), el lector, de nuevo, se entera de lo ocurrido, sin embargo desde una óptica que hace, que el hombre en cuestión termine siendo “el bueno” de cada situación.

Borges escribe sobre dos historias comunes, de clara sencillez, sin embargo de una manera tan cautivadora, que no se dejan de leer hasta el final.  Paradójicamente, el autor pretende hacer sentir “en carne propia” los detalles más íntimos, y que sólo sus protagonistas perciben. Así, el que lee estos textos, entiende y ocupa el doloroso lugar de cada personaje; en este caso el de los principales.

Los cuentos se encuentran en el libro “Ficciones”, uno de los más famosos de Jorge Luis Borges; con el obtiene en 1961 el Premio Fomentor otorgado por editores de Alemania, España, Estados Unidos, Francia, Inglaterra e Italia. “La forma de la espada y Tema del traidor y del héroe” son dos cuentos publicados en 1946, en la segunda parte del libro.





“Biografía de Tadeo Isidoro Cruz-El fin”

Algo más

Hernández escribió el “Martin Fierro”, pero Borges lo completa. Imaginar partes no contadas es el motivo esencial que da sentido a estos dos cuentos. 

Ante todo es fundamental saber del famoso libro “Martin Fierro”, contado en prosa, marca el canon literario de la época y en estos días, sin dudas. Habla de la vida de este mítico personaje, un afligido gaucho expulsado de sus tierras, que se aventura una y otra vez hasta encontrarle un sentido a su vida. Beatriz Sarlo en su libro “Borges, un escritor en las orillas” suma datos de esta obra y porqué Borges se sumerge en este mundo: “Martin Fierro se transmutaba en texto canónico y su personaje en un paradigma de virtudes nacionales, gracias a una lectura que pasaba por alto lo que Borges señaló muchas veces: que Martin Fierro no era precisamente un hombre lleno de virtudes, sino un desertor, acompañado por la mala suerte, provocador de duelos sin motivos y habitante de tolderías indias que huía de la justicia”. Jorge Luis Borges escribe varios ensayos, prólogos e ediciones del poema en 1958 y a partir de ahí, le dedica algunos de sus relatos, con por ejemplo los cuentos que nos conciernen esta vez.

“Biografía de Tadeo Isidoro Cruz” es un cuento narrado desde la visión del mismo Cruz, sargento de policía en “Martin Fierro”. Curiosamente, Hernández nunca previo esta escena, sin embargo es Borges quien lo hace el protagonista en este cuento. El autor escribe, que “Martin Fierro” es un libro insigne, para todos. Y esa es la razón; por eso toma una parte del libro y la transforma en cuento desde una mirada distinta, totalmente opuesta a la narrada por el mismo Martin Fierro. Gracias a la primera persona Borges nos acerca al mundo del célebre sargento y de lo que siente y cómo actúa.

Por otro lado, en “El Fin” se habla de la muerte en duelo de Martin Fierro. “El Fin” es el que cierra narrativamente el siglo gauchesco de las obras de Borges corrigiendo al precursor e imaginando escenas nunca contadas en “Martin Fierro”. El cuento narra un duelo, que inicialmente se traduce en una contraposición de payadas con un hombre de tez morena. En el “Martin Fierro” queda sin resolución una deuda de sangre en la que Fierro había matado al hermano del moreno. Pero, Hernández no se ocupa de esto, entonces Borges toma esto y escribe el día en que famoso protagonista muere. Fierro, sabe que va a morir y que esta deuda será saldada en algún momento; así que ni bien comienza a pelear con el moreno sabe que es el fin. Y éste debía encontrar a Fierro y hacerle pagar su deuda. El cuento de Borges transcurre en una pulpería  donde el  moreno espera a Fierro: “Sin alzar los ojos del instrumento, donde parecía buscar algo, el negro dijo con dulzura: -ya sabía yo señor, que podía contar con usted. El otro con vos áspera replicó: -y yo una porción de días te hice esperar, pero aquí he venido”. Afuera del lugar pelean y Fierro muere de una puñalada; el moreno, sin ánimos de festejo, se va.

A través de estos cuentos Borges nos acerca cada vez más a la vida del legendario personaje, que tanto marcó nuestra literatura. Aquí no caben dudas de ningún detalle librado al azar en el libro de Hernández. Quizá desde un cálido homenaje el autor de “Ficciones”, libro que contiene los dos cuentos vistos,  juega  a completar, a reinterpretar el “Martin Fierro”, uno de sus preferidos, asegura Beatriz Sarlo en su libro, en el que dedica toda su extensión al autor argentino nacido en 1899.




















































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