En el Teatro Opera
se vuelve a recordar esta historia con música en vivo y grandes voces.
Si bien la
puesta en escena es sencilla y simple en todo momento, la pieza de Jonathan Butterell
no tiene nada que envidiar. Este joven director plasma en sus personajes, en
objetos y a través de su orquesta la apasionante historia de María Ranier en un
pueblo de Austria, en tiempos de Hitler.
María, una joven
aspirante a monja, es enviada como institutriz a la casa del reconocido Capitán
Georg Von Trapp. Sus 7 hijos se encuentran muy afectados por la reciente
perdida de su madre. Pero, María gracias a sus canciones sanará su dolor y
conquistará el corazón del Capitán.
En la piel de
Laura Conforte y Diego Ramos, sus protagonistas, a obra teatral seduce a
cualquier espectador, por más que el estilo cantado no sea común en esta época.
Los diálogos y las canciones se mezclan, sin embargo, la famosa historia y su
música en vivo son los componentes claves de la fórmula de éxito. Aunque, nada
de esto se podría llevar a cabo si no fuera por los excelentes actores que
componen la pieza teatral; Mirta Wons, Rodolfo Valls, los ya nombrados Ramos y
Conforte, entre otros. Sus voces se desatacan de una forma excepcional y las
canciones son un fiel reflejo de la novela, que fue llevada al cine, años
atrás. La famosa historia cobra vida, otra vez, gracias a las cientos de
personas que trabajan a lo largo de las tres horas de puesta en escena de esta
comedia musical. Con una función por día, los actores y los músicos se lucen,
pero terminan extenuados. Y los espectadores también, por lo extensa que es,
por eso lo recomendable es no llevar a niños pequeños que se aburrirían y no captarían
la verdadera historia y la moraleja que acarrea el musical. Escrito por los
ingleses Rodgers y Hammerstein, y basado en el libro de memorias de María Von
Trapp. Esta obra no deja de conformar hasta a los más exigentes espectadores.
Gracias a su fácil trama, la buena traducción y los pasos de comedia no se
olvida tampoco de los más chicos, que por sus vacaciones invernales no dejan de
visitar estos lugares tan característicos de nuestra cultura.

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