En esta ocasión creo que distintas
opiniones ayudaran a impulsar un tema esencial y que requiere ocupación
urgente: la de la eutanasia y la muerte digna. Recientemente, el Senado está
debatiendo para aprobar o no una ley que
se ocupa de ellas.
Como en el último caso visto en
nuestro país, el de la nena de dos años nacida en estado vegetativo
irreversible, requiere una solución normativa inmediata. El domingo pasado leí
en este mismo diario, un artículo que distinguía a la sociedad argentina en
aceptación de estas dos figuras de debate, decía: “los argentinos estamos
preparados para la eutanasia y la muerte digna”. Una encuesta hecha por los
estudiantes de la Uba en varias provincias avaló los datos. Sin embargo, desde
mi punto de vista, y el de algunos otros creo, no alcanza con esta última aseveración.
Me parece que cada caso requiere su análisis
y su legislación; estamos hablando de una
vida. Hay tantos dichos que rodean al tema: ¿puede alguien decidir algo
tan importante?, ¿se revierten los casos?, ¿qué opinan los médicos?, ¿la
iglesia?, ¿aunque cambien lo casos de inconciencia y/o enfermedad, tenga aire
en lo pulmones, mi corazón lata, estoy vivo?, ¿vida significa un mero acto
biológico?, ¿quién dice que es así o no? La realidad es que esas preguntas
pueden tener distintas respuestas, pero hay casos que requieren una solución ya.
Apenas sabemos de uno nuestra percepción cambia, no encontramos salida. Y eso
que no nos toca vivir esto de cerca, apuesto que nuestros pensamientos cambiarían
si un ser querido este en esa situación.
Es sabido que un ser humano está incapacitado
para decidir si otro vivirá o no, sin embargo, debemos ser conscientes de lo
importante que algunos casos son. Los médicos ocupan una acción fundamental
aquí, pero se ven interrumpidos por leyes o mejor dicho por falta de ellas. Y
lo digo con fundamento. Un conocido pasó por esta situación, estuvo en coma
varios años, sin esperanza alguna de tener una vida normal, finalmente murió.
Lo que se podía ver a leguas es la devastación de su familia, el vacío legal
que lo rodeaba y lo peor el olvido. Inmediatamente, todos alrededor nos
preguntamos ¿Qué hacer?, ¿debe cualquiera de nosotros morir así?
Con estas líneas lo que busco no es
denunciar sino que todos sepan mi opinión. Tomar conciencia es lo esencial y
encontrar una solución urgente es primordial, porque ni imaginamos cuantas
personas hay en estas circunstancias.
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